The night of

Una noche en que un amigo le deja tirado a la hora de ir a una fiesta en el centro de Nueva York, el joven Nasir Khan decide tomar el taxi de su padre para llegar él mismo. Por el camino, sin embargo, se pierde y ve como una chica llamada Andrea sube al coche pensando que es un taxi de verdad. Como se siente atraído, Nasir decide pasar unas horas con ella hasta que llegan a su apartamento y se dejan llevar por el alcohol y las drogas hasta que terminan en la cama. De repente, Nasir se despierta sentado en la mesa de la cocina; no sabe qué ha pasado, pero está a punto de descubrir que aquella noche cambiará su vida.

El capítulo piloto de The Night Of deja con una sensación extraña a todo el que aborda una serie de la HBO consciente de que encontrará un extra, algún elemento que lo separe del resto de ofertas similares. La relativa ligereza y facilidad con la que se plantea la historia, que podría pertenecer perfectamente a cualquier serie policíaca procedimental, es la principal causa de esta reacción. Sin embargo, estamos ante una obra que se puede dividir claramente en dos partes: por un lado el primer capítulo y por otro los siete siguientes. Y es en este desarrollo posterior donde The Night Of pone en marcha su maquinaria para mostrar todas las imperfecciones, los matices y los condicionantes que rodean el actual sistema judicial estadounidense. Aunque no logra el mismo éxito en todos sus objetivos, la serie reúne un gran número de atractivos que la solidifican y la enriquecen a lo largo de su corto camino, convirtiéndola en un notable exponente dentro de su género y dandole la distinción que se espera de ella.

Fotograma de The Night Of

Fotograma de The Night Of

Siempre con ‘la noche de los hechos’ planeando constantemente sobre nuestras cabezas, la serie evidencia que la resolución del caso no es su única prioridad, y que durante el trayecto tiene muchos otros entornos donde escarbar.”

La división explicada anteriormente se podría expresar también a partir del antes y el después que supone la aparición de John Turturro en el papel del abogado John Stone, ya que el punto de vista del totalmente desubicado y atemorizado Nasir Khan se traslada a una persona que sabe perfectamente todo lo que está a punto de venir; por lo menos, a corto plazo. En realidad, The Night Of aprovecha claramente el punto de vista incompleto y la información parcial con que nos ha narrado todos los hechos críticos iniciales, ya que después va añadiendo las diferentes visiones y ángulos que completen la imagen entera, ya la vez mantiene ocultos aquellos detalles o revelaciones que no le interesa destapar. Poco a poco, y siempre con “la noche de los hechos” (como traduciríamos el título original) planeando constantemente sobre nuestras cabezas, la serie evidencia que la resolución del caso no será su única prioridad, y que durante el trayecto tiene muchos entornos donde escarbar, y también muchas realidades para hacernos ver; o por lo menos, para hacer a ellos pensar.

Más allá del “culpable o inocente” para resolver, The Night Of es un gran retrato sobre el poder de la opinión, y de cómo existen múltiples agentes ajenos capaces de retocarla o redirigirla en cada momento, por mucho que haya elementos empíricos que apunten hacia otro lado. Lo resume a la perfección un enorme discurso de John Turturro en los momentos finales de la serie. Aunque tampoco se descubre nada nuevo, hace impresión constatar que estas opiniones tan subjetivas y fruto de una interpretación tan variable, pueden decidir si una persona pasa los siguientes 30 años en libertad o encerrada en una prisión. De esta manera, The Night Of no sólo pone en seria duda la esencia imparcial para la que debería regir el sistema basado en jurados populares, sino que a la vez no ofrece un futuro que pueda presagiar un cambio en esta situación. Pasan unos meses, el veredicto es lo que es, pero lo que ya es seguro es que la vida de un joven ha cambiado para siempre.

Fotograma de The Night Of

Fotograma de The Night Of

El alma es sin duda el desaliñado John Turturro, un abogado de segunda al que la serie reserva el tratamiento más emocional, y que demuestra con su situación personal el desgaste de tener que soportar una y otra vez el previsible engranaje judicial.”

La producción se dota de personajes de peso y de gran magnetismo, con una experiencia que los hace buenos conocedores del sistema, y ​​a la vez prisioneros de él y sus consecuencias. En realidad, se puede decir que ninguno de los personajes que aparecen en The Night Of es feliz con su vida. El alma es sin duda el desaliñado John Turturro, al que la serie reserva el tratamiento más emocional a pesar de ser un abogado de segunda en busca de clientes de cualquier tipo, y que demuestra con su situación personal el desgaste de tener que soportar una y otra vez el previsible engranaje judicial. Destaca también el tratamiento del protagonista, interpretado por Riz Ahmed, que a pesar de no ser demasiado creíble en cuanto a su repentina evolución, traslada al espectador esta relevancia que puede ejercer la opinión que nos genera el acusado, y como esta puede variar por ciertos detalles, más allá de si las pruebas lo hacen culpable o no. La aparición del siempre imponente Michael K. Williams o la implacable fiscal que ofrece Jeannie Berlin son otros puntos fuertes de The Night Of.

Cuando llega a su conclusión, The Night Of ya ha desvanecido por completo aquella primera sensación extraña que apuntaba al inicio del texto, ya que la serie se arriesga a no seguir el mismo rumbo que el que desearía cualquier espectador. Sus prioridades pueden no ser nuestras cuando llega la decisión final, pero es ahí cuando hay que repasar todo el recorrido que ha hecho y valorar el conjunto. Lo que más molesta son algunas subtramas que quedan a medias, como si fueran simples pinceladas para despistar un poco, pero lo que no se puede negar es que la serie resulta coherente, y que su historia tiene una clara incidencia en las vidas respectivas de todos aquellos que han participado. Y también la tiene en la mente del espectador, que naturalmente no puede quedarse del todo tranquilo, por mucho que la serie haya finalizado. La sensación final es que esa noche ya no la borra nadie, y que vendrán muchas más noches en que la vida de la persona más inesperada puede cambiar por completo.

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