Snuff movies, cine para morbosos

En las próximas líneas voy a intentar aclarar el retorcido y poco alumbrado paradigma de las famosas y poco aceptadas socioculturalmente “snuff movies”. No podemos pues comenzar sin previamente hacer una corta pausa para definir a todos aquellos despistados, que no conozcan su significado, qué son las ya citadas “snuff movies”.

Por lo general se encuentran definiciones un tanto rebuscadas y entrelazadas, yo describiré el concepto de la manera más simple, clara y directa que se me ocurre. Una “snuff movie” es, por tanto, todo film en el que un ser humano es torturado y asesinado brutalmente de forma real para el disfrute de los más morbosos. Y he aquí la gran confusión acerca de estas películas: ¿existen realmente como tal? La respuesta es muy concisa, no. No evidentemente si nos ceñimos a la descripción citada más arriba por esta humilde aficionada, ahora bien, de ahí no podemos concluir en un no rotundo que abarque todas las direcciones, puesto que existen, y no sólo de forma ilegal por la red de redes, los vídeos y fotografías donde la muerte es la protagonista.

En los últimos cuatro años, coincidiendo con la polémica guerra en Irak, hemos sido testigos audiovisuales de cortos, pero no por ello menos impactantes, vídeos de soldados torturados e incluso rehenes decapitados. Eran imágenes, para todo aquel presente que las haya visto, impactantes. Peores que cualquier largometraje ultragore, puesto que estos últimos, a pesar de su dureza en contenido, no dejan de ser mera ficción surgida de una mente y proyectadas por medio de recreaciones y materiales falsos.

A lo largo de la historia del arte cinematográfico se han rodado films que, por su realismo, han dado lugar a una gran controversia e incluso han sido censurados en numerosos países. Es el caso, por poner un ejemplo al alcance de todos, de la película documental más famosa del género mondo, Holocausto canibal (Holocausto cannibali, 1979, Ruggero Deodato).

Holocausto canibal

Holocausto canibal

El género mondo ha quedado como sinónimo de todo film documental, falso o no, que trate temas escabrosos, escatológicos, tremendistas y amarillos (giallo). Esta clase de documentales tienen como premisa mostrar los dramas y miserias del tercer mundo, donde las costumbres “salvajes” contrastan con muchas de las nuestras.

Explicado esto, volvamos pues a la mitificada Holocausto canibal. Un hito que, sin duda cambió el concepto de cinema verité. El hilo central del filme narra la historia de cuatro reporteros, masacrados, torturados y devorados por una tribu canibal, a causa de las tropelias que cometen los propios periodistas. Todo esto, mezclado con imágenes reales de cacería y sangrienta vida salvaje, dio lugar a creer en la veracidad de todas sus tomas. Tanto, que incluso revistas como Interviu publicaron un reportaje con escenas de la película clasificándolas de auténticas.

Bien, llegado a este punto, no es un equívoco afirmar que es dificilísimo, por no usar el vocablo imposible, adquirir un filme donde se muestran personas vivas para a lo largo del metraje observar la muerte con nuestros propios ojos (aunque todo aquel que quiera observar una muerte real en la pantalla solo tiene que alquilar la película del Cuervo, donde su protagonista, Brandon Lee, el hijo del legendario Bruce Lee, muere a causa de un disparo realizado con una bala real). Aunque para todos aquellos curiosos, amantes del buen gore, no hay de dejar de nombrar filmes que, por su realidad visual, han marcado un gran papel en el mundo de las “snuff movies”, no reales, por supuesto. Es el caso de Los hombres detrás del sol, duro largometraje oriental donde se narran los experimentos llevados a cabo en Japon, por el general Iro Shito, con personas vivas. Una escena curiosísima, y además, de las más duras que yo, personalmente, he podido visualizar, es en este filme, donde un gato vivo es arrojado a un pozo lleno de ratas hambrientas. La escena es sin duda espeluznante, una imagen visual perfecta sobre la vida y la muerte… ; otro metraje digno de mención es Rostros de muerte (Faces of death), en el cual se muestran desde autopsias reales hasta operaciones con animales, ejecuciones o suicidios… Y por último, no se puede cerrar este artículo sin hablar de Guinea pig, en el cual se tortura y da muerte a una chica joven. Es sin duda, el prototipo perfecto de “snuff movie” y el ultragore en su vertiente más radical. Su director fue llevado a juicio por la veracidad de los efectos especiales utilizados en el rodaje de la película, donde la carne y su manipulación adquieren un tacto que roza la perfección. Evidentemente, esta vez no fue diferente a las anteriores y todo resulto ser una vez más, falso. De hecho, se rodaron hasta seis secuelas.

Tesis de Alejandro Amenábar

Tesis de Alejandro Amenábar

A todo esto no hay que dejar de lado muchos de los filmes que, de mejor o peor manera, de un modo más o menos realista, han tratado el escabroso tema de las “snuff movies“: Tesis, Asesinato en 8mm, Snuff, Tokio snuff… Son un pequeño y reducido ejemplo de ello.

Es posible que existan redes de gente “enferma“, que grave torturas para recrearse más tarde con sus malhechorias, ¿quién puede asegurar que un Albert Fish o un Charles Manson no hallan gravado alguna de sus travesuras?, ¿o que un Gilles de Rais o un Marques de Sade no andan sueltos revisualizando sus crímenes una y otra vez? Pero desde luego, las “snuff movies”, tal y como nos las quieren vender no existen, y no, no están al alcance de las masas.

Ahora, pensemos en los canales de noticias y en su costumbre explícita de contar sucesos; las impactactes imágenes del 11-S, del 11-M, del Tsunami, o la típica escena de la sabana blanca sobre alguien arrollado por un camión… ¿Son eso “snuff movies“? En fin, ese sería otro debate, y tal y como diría el célebre Michael Ende: “ESA ES OTRA HISTORIA Y DEBE SER CONTADA EN OTRA OCASIÓN“.

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