Captain Fantastic

Ben Cash es un padre de familia que vive con sus seis hijos en medio de un bosque de Oregón, en Estados Unidos. Allí, los niños reciben un entrenamiento de supervivencia para saber cómo afrontar todos los peligros del bosque, pero a la vez tienen a su disposición un montón de libros que su padre les hace leer para curtir intelectualmente, de modo que tienen un enorme conocimiento teórico de un montón de temáticas. A pesar de la aparente felicidad con la que viven todos, la situación de la madre de la familia, gravemente enferma, es una preocupación que cada vez incide más en su convivencia.

Tras ser la verdadera alma de la trilogía de El Señor de los Anillos, lo más normal es que Viggo Mortensen iniciara una trayectoria cinematográfica orientada a las películas de gran consumo, aprovechando el carisma y la popularidad forjadas gracias al personaje de Aragorn . Sin embargo, el actor neoyorquino de origen argentino ha decidido con el paso de los años que el cine comercial no es cosa suya, y que tan sólo participaría en aquellos proyectos que realmente le aportaban algo. Y es por eso que en lugar de verlo encarnando algún superhéroe de Marvel o DC (seguro que de ofertas defecto faltado), lo podemos disfrutar en propuestas tan alternativas como Captain Fantastic. Aquí, interpreta un peculiar padre de familia que ha decidido educar a sus seis hijos desde una visión muy particular de la vida: combinando la vida salvaje en pleno bosque con un estricto y exhaustivo enseñanza académica a partir de libros y novelas de los autores más prominentes en cada ámbito.

Lo mejor que se puede decir de Captain Fantastic es que invita a la reflexión desde el primer minuto, y que no deja de estimular la visión crítica del espectador en ningún momento. Dirigida por casi desconocido Matt Ross, la película parte de un planteamiento que de entrada despierta más curiosidad que otra cosa, ya que pone sobre la mesa una propuesta alternativa de vida familiar y de educación que a veces se percibe de forma un tanto caricaturesca debido a su tono cómico y desenfadado. No obstante, la progresiva introducción de situaciones controvertidas va haciendo aflorar su lado más discutible, de modo que la historia va modulando su tonalidad y demostrando que el espíritu libre no lo dibuja todo de color de rosa. Y este es precisamente el gran acierto del film, que se habría podido convertir fácilmente en un alegato antisistema pretencioso y cargado de superioridad moral.

Captain Fantastic

Pero no. Por suerte, Captain Fantastic muestra la amplitud de perspectiva suficiente para no dirigir nuestra mirada donde quiere y en cambio ofrecernos una imagen completa que nos permita extraer nuestra propia valoración. El guión, escrito por el mismo Matt Ross, despliega su verdadero potencial cuando coge esta familia tan apartada de nuestro modelo de vida y la sitúa cara a cara con el resto de la sociedad. Es aquí donde se suceden las escenas más relevante del film, capaces de dejarnos retratados y hacernos cuestionar ciertos estigmas sociales que nos parecen intocables, pero a la vez ricas en matices y abiertas a interpretaciones diferentes. La comunicación con los hijos, el riguroso seguimiento de unas pautas de vida establecidas a gran escala, el establecimiento de un modo de comportamiento único en situaciones concretas … Captain Fantastic nos dice que es posible desmarcarse, y que seguramente no resulta tan inconcebible como podría parecer.

La presencia de Viggo Mortensen es capital para el éxito de la película, ya que encarna a la perfección la figura que personaliza el mensaje del filme. Su “capitán fantástico” es capaz de generarnos un cúmulo de reacciones, ya que su filosofía rebelde es necesaria y estimulante, a la vez que presenta actitudes y intransigencias claramente reprobables; pero la lección más importante que nos da es la capacidad de evolucionar y ser permeable ante el aprendizaje constante que ofrece la vida. Realmente, Captain Fantastic es una película hecha para él, ya que en cierto modo se acerca a esta visión personal y alternativa -lo citaba al inicio- que el propio Viggo Mortensen tiene de su profesión dentro del mundo la cultura y el espectáculo. En este caso, el director Matt Ross lo sabe encajar perfectamente en el personaje de Ben Cash; un apellido que, por cierto, no deja de ser bastante irónico.

Captain Fantastic

Aunque equilibra con bastante acierto la tonalidad de su mensaje y que no acusa sus dos horas de duración, es cierto que Captain Fantastic acusa la intención de desdramatizar la historia a la hora de cerrarla, así como algunos aspectos dudosos que ya vienen dados sin demasiada explicación previa. Por otra parte, el film no puede evitar muestras puntuales de incontinencia “indie”. El exceso de misticismo en el uso de la música carga innecesariamente alguna imagen, e incluso hay una escena en el tramo final (que incluye la interpretación en clave “hippie” de un clásico del rock) que roza la esperpento. Estos obstáculos, sin embargo, no llegan a estropear un conjunto que impone su vitalidad y capacidad reflexiva. Al fin y al cabo, Captain Fantastic funciona más como una fábula de moralidad crítica, que como un caso estrictamente realista; de la misma manera que “fantástico” quizás un sinónimo de genial, o referirse al mundo de la fantasía.

Leave a Reply

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. Aviso Legal