Red Army

Durante los años 70 y 80, el equipo nacional de hockey hielo de la Unión Soviética fue conocido en todo el mundo como “Red Army” (Ejército Rojo), ya que, aparte de ser prácticamente imbatibles, tenían una forma de preparar -se y de jugar que eran igual que las que usaría un ejército. Uno de los ejes principales de aquella selección, Vyacheslav Fetisov recuerda la enorme dureza de los entrenamientos y también explica todo el proceso que le llevó a jugar en la liga NHL norteamericana.

La gimnasia, la natación sincronizada o el patinaje artístico son deportes que comparten dos claras características: por un lado, la especial importancia de la expresión corporal artística en su ejecución; por otro, sus participantes rusos son y han sido históricamente los rivales a batir en todos ellos. No resulta casual, ya que la disciplina y el sacrificio que se requiere en estas especialidades sólo están al alcance de pocos, y la cultura rusa cuenta con una mentalidad que basa su éxito precisamente en eso. Una herencia soviética que queda perfectamente plasmada en el documental Red Army, que traslada el modelo en el mundo del hockey hielo y nos cuenta la intrahistoria del mejor conjunto que ha habido nunca en este deporte. Una película ejecutada con gran inteligencia y concisión, donde la historia personal de un jugador de hockey acaba derivando en un enriquecedor retrato histórico y social de todo un pueblo.

No es de extrañar que las propiedades que todo el mundo subraya la “Red Army” de hockey hielo sean su funcionamiento como bloque y la fluidez y creatividad de su estilo de juego, ya que los soviéticos aplicaban en este deporte la misma visión de las especialidades antes citadas: la perfección física de la gimnasia, la armonía milimétrica de movimientos de la natación sincronizada y la habilidad sobre el hielo del patinaje. El resultado es un equipo invencible, pero el destello de los trofeos se volvía completamente mate cuando se miraba puertas adentro. Gracias al testigo principal de Vyacheslav Fetisov, considerado el alma de aquel conjunto, Red Army nos revela unos métodos extremos y despiadados, dirigidos desde los propios estamentos de gobierno de la URSS con un único objetivo: demostrar a través de los éxitos de la hockey hielo que el soviético era un modelo superior y más eficaz que el resto. Y en plena Guerra Fría, aún queda más claro.

Fotograma de Red Army

Fotograma de Red Army

Pero Red Army va mucho más allá de las connotaciones sociales y políticas que puede tener un deporte para su país -algo que es igual de presente hace 40 años como la actualidad- sino que sabe crecer y adquirir nuevas tonalidades cuando Estados Unidos entran en juego. Por un lado, asistimos a un ataque puramente capitalista a un sistema que poco a poco va perdiendo consistencia; por otro, comprobamos que representa exactamente para aquellos jugadores el hecho de salir de su país. Por muy negativa que pudiera ser su experiencia en la URSS, las raíces son un elemento que nunca se puede arrancar, y este es un mensaje que Gabe Polsky subraya de forma especial. Un ruso puede ser partícipe del llamado “sueño americano”, pero sus genes soviéticos no son tan fácilmente mutables. Y es esta historia de amor y odio la que introduce la gran ironía que planea sobre Red Army: un recelo que se convierte en complicidad, probablemente sin que ni los propios protagonistas sean conscientes.

Polsky demuestra aquí la inteligencia de su narración, ya la vez el verdadero mensaje de su documental. Los éxitos deportivos, la tiranía de los entrenamientos, la fuerte intervención política, la desubicación en una cultura nueva … son todas fases significativas del camino, pero lo que acaba calando es el antes y el después de sus protagonistas, la evolución de su mentalidad. Las palabras en primera persona de Vyacheslav Fetisov, su expresividad y sus reacciones toman una especial relevancia cuando conocemos la historia de Red Army al completo. El filme recurre a una completa selección de imágenes de archivo, pero son los entrevistados quienes aportan la verdadera profundidad, empezando por el hecho de que ninguno de ellos transmite la sensación de estar completamente cómodo hablando de estos temas. Y es que, en sus historias, son los hechos los que acaban hablando más que sus propias explicaciones.

Imagen de Red Army

Imagen de Red Army

Gracias a la trayectoria de este equipo y estos jugadores de hockey hielo, Red Army nos ayuda en realidad a entender la sociedad rusa actual, y más concretamente aquellas generaciones que vivieron de primera mano lo que significaba el sistema soviético. El mundo ha cambiado, pero la huella que les dejó esa vida ya no la podrán borrar nunca. Lo más significativo es que incluso ellos mismos están poniendo en práctica esta herencia, por mucho que crean que no, que ahora las cosas ya son completamente diferentes. Dicen que cuando uno se hace soldado, después ya lo es para toda la vida. Pues eso.

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