Peter Greenaway

Cuando una de mis películas
es vitoreada, me pongo a pensar:
Dios mío… ¿qué hice mal?

Peter Greenaway

El prolífico cineasta galés Peter Greenaway es más que eso, aunque ésta sea su ocupación predilecta. Descrito como “el hombre más arrogante del cine británico”, Greenaway es un inquieto viajero en los mapas de la creatividad y la polémica.

Nacido en Newport en 1942, se integró al oficio de las imágenes a los 23 años cuando formó parte del equipo en la Central de Información de su país, donde, durante 11 años, colaboró en la creación de documentales distribuidos a todo el mundo. Al mismo tiempo escribía pequeños guiones e historias que todavía están en espera de publicarse. Hacia 1966, bajo la influencia de la corriente estructuralista del lenguaje y la filosofía, realiza sus primeros cortometrajes: breves y curiosos testimonios de su precoz devoción por las metáforas bizarras llenas de alusiones autobiográficas y temas atípicos.

Para los setenta, más maduro y empapado de otras corrientes ideológicas así como de los avances tecnológicos en su campo su trabajo se torna más interesante y atrevido (Windows, 1975), pero es hasta 1978 con su A walk through H cuando el Instituto Británico de Filmes lo toma en cuenta para financiar sus experimentos cinematográficos. Periodo de búsqueda y afianzamiento en un estilo saturadísimo de historias, personajes y juegos de cámara inclasificables hasta para los críticos más ácidos y enterados del viejo continente, el nombre de este incansable provocador comienza a sonar con mayor asiduidad entre los cinéfilos perplejos ante tales explosiones de color y referencias abstractas, arcanas y mitologías privadas que sugerían una capacidad lúdica para abordar situaciones extrañas y extremas de modo lo suficientemente escandaloso como para tornarse humorísticas y entrañables.

Con adjetivos como “cineasta del absurdo” por mencionar el menos pintoresco, Greenaway llega a la cumbre de su consagración mundial con The draughtman´s contract (1982) y A Zed and a Two Noughts (1985) que le valen para producir desde entonces y hasta su más conocida cinta The Pillow Book (1996) bajo el auspicio de la Netherlandish Kees Kasander.

Peter Greenaway

Peter Greenaway

En el ajetreo de ser aclamado como uno de los más originales e importantes directores-guionistas de nuestro tiempo, se da tiempo de producir, inspirar e impulsar innumerables cintas de corte alternativo y experimental, pinturas y novelas, labor que lo lleva en 1991 a iniciar en Ámsterdam una prolongada serie de exhibiciones de objetos y obras de diversos museos reunidos haciendo referencia a diversos temas, por ejemplo, en 1992 dirigió la exhibición Fliying out of this world con colecciones de dibujos de las bodegas del museo Louvre que tenían como tema el vuelo en cualquiera de sus variantes, o su muestra no menos comentada de 1994 Stairs referente al lenguaje fílmico que llevó por Génova, Munich y Londres entre otras.

En 8½ mujeres, abigarrado homenaje a Fellini, Greenaway una vez más opta por la vía dura de explotar y jugar visualmente con la psique de personajes que por más lejanos que resulten al espectador, curiosamente, más lo acercan a él: desfile de arquetipos femeninos, fantasías eróticas, tragedia, muerte y el negro humor ya característico del único capaz de lanzarse a una aventura de homenaje tan ambiciosa. Sobre los encontrados comentarios acerca de esta película, Greenaway comentó para el Times: “Si provocas, debes aceptar la misma provocación de regreso. Es parte del trato. Pero en verdad me sorprendió que cuando finalmente presentamos 8½ mujeres muchas personas la encontraron accesible. Desde mi punto de vista, el filme es muy irónico, incluso cómico. Los personajes son divertidos —al menos eso creo— aunque se trate de un tema que éticamente resulte para muchos inaceptable. Quizá fue la forma de hacer la proposición”.

Canibalismo, asesinos, sexo, necrofilia, dibujos, pintura, instalaciones, novelas, guiones. Todo cabe en la maleta de un inquieto viajero de la imaginación desencantada y violenta propia de nuestro siglo. Arte o magistral aproximación a un mundo tan ajeno que nos resulta fascinante, la obra de Greenaway es de las pocas que no se detiene en la expectación que produce, por el simple hecho de que apenas digerida ya nos ofrece otro mapa que nos indica lo distantes que aún estamos de alcanzar la vorágine de una mente obsesivamente peculiar y genial.

Leave a Reply

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. Aviso Legal