La forma del agua

De antemano, La Forma del Agua se trata de una maravillosa paradoja que describe lo imposible en un contexto de fantasía. El amor es el elemento principal de la historia.

Guillermo del Toro suele sorprendernos con sus creaciones y poco a poco nos envuelve más en su metáfora visual. Narra la historia de un cuento increíble en donde nos metemos de lleno desde el inicio gracias a la paleta de colores usada. Todo el ambiente está hecho para abordar un tema único y que pasa a ser maravilloso. Asimismo, la banda sonora logra complementarse perfectamente llevado por Alexandre Desplat, hecho que acerca la película a otro Oscar.

Desarrollo de La Forma del Agua

La historia tiene su desarrollo en medio de la Guerra Fría, cuando la carrera militar y la espacial llegan al clímax. Eliza (protagonizada por Sally Hawkins) es una trabajadora de limpieza muda cuya labor se desempeña dentro de las instalaciones del Gobierno. Los mismos son los encargados de esconder unos laboratorios secretos. La vida de esta chica cambiará completamente al descubrir una extraña entidad. Se trata de un hombre-anfibio que posee habilidades únicas y vive encerrado además de ser parte de diversos experimentos. Ya, de antemano, notarás que la película tiene aire a Guillermo del Toro.

Eliza comienza, entonces, a sentir afecto por el raro ser que tiene una particular relación con ella. Sin embargo, el mundo real no es un sitio seguro para un hombre con las cualidades y peculiaridades que tiene.

Hay aspectos ingeniosos que logran atraer puntos críticos que trabajan a nivel secundario. En sí, todo el desarrollo de la película se envuelve en un lirismo que hace alusión a clásicos como Amelie. No obstante, en esta oportunidad, tenemos un trabajo mezclado con un trasfondo que hace homenaje a otros trabajos de serie B de los años de antaño como “La mujer y el monstruo”. El interés que se despierta por este ser resulta uno de los factores más interesantes, sobre todo, por su rareza.

Nos encontramos frente a una historia donde los fantástico y romántico unen fuerzas. El trasfondo es totalmente dirigido al público adulto y tenía que ser así. Tenemos a Eliza que, posee una especie de anhelo de emancipación de la realidad que vive. En sí, tiene la necesidad de formar parte de un mundo de ensueños y por eso, funciona.

La forma del agua

Conclusión sobre La forma del agua

En cada una de las películas creadas por Guillermo del Toro, existe un gusto por cada mínimo detalle. Y, la verdad es que La forma del Agua podría considerarse como algo llevado a lo personal por parte del cineasta. Se revela una proyección única donde el personaje principal hace de la película una verdadera exquisitez. Hay detalles que solo Guillermo sabe hacer, como los elementos que hacen recordar a El laberinto del fauno. Además, la criatura acuática tiene una gran semejanza con Abraham Sapien de Hellboy.

¡Que siga existiendo el género de fantasía hasta la eternidad! No solo da la posibilidad de hacer que el público sueñe, sino que, además, brinda la oportunidad de reflexionar sobre la naturaleza que tenemos como personas. Sin duda alguna, es un viaje maravilloso y lleno de emoción que Guillermo ha sabido manejar. La calificación R no está de más, por mostrarnos la desnudez en todo su esplendor de la obra, se lo merece.

Si todavía no has visto La Forma del Agua, te invito a degustarla con críticos y amigos. No es difícil de entender y resulta muy interesante ver todos los elementos. Sabrás, desde un principio, la razón del por qué tuvo tantas nominaciones al Oscar.

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