Epic: el mundo secreto

Una cosa es cierta: nos cuesta, en general, decir que Epic: el mundo secreto es una película original. Dotada de un tono marcial y un argumento que parece tomado de la sensiblera Arrietty y el mundo de los diminutos, la película de Chris Wedge no se plantea demasiadas preguntas. Sin embargo, se las arregla para ser un divertimento interesante y un ejemplo de animación de gran factura.

Conviene, sin embargo, contar un poco de qué va la película que pronto se estrenará en las mejores salas de cine. Epic: el mundo secreto cuenta la historia de una joven que busca a su padre, asilado en una mansión en lo profundo del bosque, convencido de que el bosque alberga una civilización liliputiense. No será necesario más que un breve paseo por los bosques para que nuestra heroína, vagamente preocupada por los delirios de su querido padre, se encuentre mágicamente reducida al tamaño de las pequeñas criaturas que existen allí. Narrativa de primera calidad de en Epic: el mundo secreto, que nos ahorra el nodo narrativo tradicional de poner un punto de énfasis en el contraste entre el creyente y el no creyente, convirtiéndolo en punto nodal dramático.

Epic: el mundo secreto es una película que está llena de estas pequeñas delicias formales y narrativas, que muestran que hay una buena reflexión tras la película. De gran factura, la belleza de la dirección de arte es tal que parece entretenerse demasiado en algunos momentos, y es que el tono estético es realmente interesante. Superfluo, como de costumbre, excepto en las escenas de vuelo, como es siempre el caso en el formato afortunadamente el 3D es discreto el resto del tiempo, habrá que perdonar algunas imágenes innecesarias destinadas exclusivamente a exagerar aún más el sentido de la profundidad. Por último, el tratamiento de las diferencias entre los seres humanos normales y en miniatura ha sido muy bien integrado en un escenario que se usa con un sentido de burla en ocasiones redundante, aunque casi siempre divertido.

El problema, por desgracia, es el hecho de que todas estas cualidades son superficiales. La atención prestada a cuestiones relacionadas con el detalle no parece haberse extendido a la película en su conjunto: Epic: el mundo secreto no parece demasiado implicada en la historia que cuenta. En realidad no siempre sabemos lo que hay entre las dos tribus, excepto que algunos son de color verde y se asocia con el crecimiento, y otros tienen una composición negruzca. Estos dos aspectos de la naturaleza son complementarios: nos quedamos allí, en potencia, un paradigma narrativo apasionante, que no parece haber tocado el ejército de escritores responsables en la adaptación del libro de William Joyce, ya que resulta demasiado simplista. Del mismo modo, los personajes corresponden básicamente a los protagonistas de este tipo de narrativa (el intruso va a cambiar el mundo, el joven rebelde entrará en acción, el viejo maestro que no sabe cómo expresar su amor, etc .) sin ser más extensa: por lo tanto, tiene una apariencia plana, sin humanidad. De todo esto resulta en una participación nula del espectador más allá de la mera diversión lúdica.

Podemos adivinar que Epic: el mundo secreto podría tener el éxito que necesita Blue Sky (Ice Age, Rio) para desarrollar una nueva franquicia. Por el momento, no estamos ante una película que tenga fuerza… es demasiado básica, e incluso para tratarse de una aventura épica demasiado tranquila, sin sorpresas. Sin embargo, a pesar de su falta de alma, la película muestra una verdadera inspiración cómica y un verdadero profesionalismo formal que nos permiten pensar que con un poco de suerte supondrá el fin de la saga Ice Age, más que quemada, ¿no?

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