El cine español como industria

Francia, Argentina, Alemania, Inglaterra, Australia, Brasil y España son algunos de los países cuya cinematografía trata de competir dignamente con las producciones de las grandes compañías norteamericanas, las cuales han sabido aprovechar el éxito mundial de alguna película independiente e incorporar a sus filas a exitosos realizadores. De tales naciones, llama la atención España debido a la evolución de su cine como industria en los últimos años.

Al comparar las revistas mexicanas sobre cine es notable que las películas hollywoodenses y sus estrellas acaparan más del noventa por ciento de sus páginas, lo mismo sucede en los periódicos o programas de televisión, pero en un país como España, los espacios dedicados al espectáculo asignan un porcentaje mayor a la promoción de su industria cinematográfica y la única razón es que en el país ibérico, el cine no sólo es apoyado por el Ministerio de Cultura, sino por las grandes compañías de televisión y productores independientes, que han logrado mantener un crecimiento constante en el número de filmes rodados y estrenados, los cuales compiten dignamente con el cine extranjero… al menos en el mercado local.

En el número 27 de la revista Academia, dedicado al informe de 1999 de la industria española se publican, entre otros datos, que fueron 133 las películas filmadas ese año, a diferencia de las 52 en 1990, las 68 en 1993, las 78 en 1995 y las 106 en 1998. De tal producción, la mayoría fueron de empresas independientes y de coproducciones en la que participaban el Gobierno y la iniciativa privada no sólo de la propia España, sino de Francia, Italia -países que apoyaron los mayores proyectos-, Estados Unidos, Venezuela, Cuba y México.

Otros datos asentados en este documento son: las cintas españolas lograron importantes recaudaciones en taquilla; 75 mil millones de pesetas en 1999, cifra superior a los 64,471 millones en 1998 y a los 48, 228 millones en 1995. La mayoría de las cintas fueron distribuidas en otros países, aunque los productores más reconocidos de aquella industria creen que las temáticas que se abordan en los filmes siguen siendo muy locales, por lo cual el éxito en otras naciones no está asegurado. Sin embargo, cabe la reflexión de que la mayoría de las historias norteamericanas que se narran a través del celuloide son muy locales y que el éxito que tiene a nivel mundial se debe, en gran medida, a las grandes campañas de publicidad, en las que se llegan a invertir millones de dólares -en porcentajes poco menores a los destinados a producir-, logrando la venta de un producto en casi cualquier mercado.

Los integrantes de la industria cinemática española aún la consideran menor en comparación con otras naciones -sin pensar en EU-, como Francia o Inglaterra, lo cierto es que aquella es superior a la de las naciones latinoamericanas, a las cuales apoyan por medio de coproducciones.

Un fenómeno adicional que acompaña el cine español es la creación de sus estrellas, un producto necesario para la venta efectiva de una historia. Este fenómeno -que en México tuvo su auge en la llamada Época de Oro y en EU es pan de cada día- ha puesto en los ojos y boca de los espectadores los nombres e imagen de Antonio Banderas, Penélope Cruz -ambos con un exitoso ingreso a Hollywood-, Javier Bardem, Carmelo Gómez, Eduardo Sanz, Victoria Abril y Carmen Maura, por mencionar algunos. A este selecto grupo se incluyen los directores más famosos, de esos que venden su película con sólo decir: “una película de…” y entre los que se encuentran pocos; Pedro Almodóvar, Bigas Luna, Fernando Trueba y Carlos Saura.

Interesante resulta, pues, la evolución del cine en la Península Ibérica, donde no sólo se le ha visto como una expresión artística, sino como uno de los medios de entretenimiento más socorridos por el público, lo que da como resultado un importante negocio que, además, ofrece cientos de empleos al año.

Cine español

Cine español

Un cine español, un Almodóvar

Almodóvar, Amenabar, Aranda, De la Iglesia, Luna, Saura, Trueba y Zambrano son apellidos de directores españoles cuyos filmes se han exhibido en diversos foros mexicanos. Unos son más famosos que otros, pero tienen en común el pertenecer a una industria que ha crecido satisfactoriamente en los últimos años.

A pesar de los nuevos e interesantes realizadores, Pedro Almodóvar es el cineasta español más famoso y reconocido. La bien ganada fama que tiene ha sido posible a la negación de concesiones al representar a través del celuloide. Su originalidad lo ha colocado en primera fila del cine ibérico.

De su obra se puede decir que está plagada de humor (a veces negro, a veces bobo), de sexualidad y la más interesante diversidad humana: mujeres atormentadas con intenciones de liberarse, de hombres tontos y abusadores, travestis, transexuales y homosexuales (hombres o mujeres). Sus historias van de la comedia al drama más clásico, con algunos coqueteos al género policiaco.

Los altibajos del realizador manchego han sido notables, pues de propuestas interesantes con personajes complejos, como en Matador (1986), La ley del deseo (1986), Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988), incluso Átame! (1990), pasó al efectismo y a la imitación de sí mismo (perdonado sólo por sus fieles seguidores), en Tacones lejanos (1991) o Kika (1993) para después buscar nuevos bríos en cintas como La flor de mi secreto (1995) o Carne Trémula (1997) que, sin ser malas, no son propuestas representativas de sus obsesiones temáticas, aunque demuestran la evolución que ha tenido como creador de imágenes.

El acierto más importante y reciente de Pedro Almodóvar es Todo sobre mi madre (1999), en la que conjunta los asuntos abordados en diferentes filmes. A través de un melodrama que no deja de lado situaciones cómicas y diálogos irreverentes y con personajes bien delineados, la cinta protagonizada por Cecilia Roth, Marisa Paredes y Penélope Cruz se colocó como uno de los proyectos más importantes del cine mundial, reconocida en festivales como Cannes y en cotizadas ceremonias, como la del Oscar, los Cesar en Francia y el Goya en España.

Son varios los aportes que Almodóvar ha hecho a la industria de su país de origen, como el de integrarse a una ola de realizadores que seguían sacudiéndose los restos del franquismo. Su primer cinta, Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980) recibió críticas favorables y aceptación del público por la frescura de su guión. Ese fue el inicio de una carrera que continuó con Laberinto de pasiones (1982), Entre tinieblas (1984) y ¿Qué he hecho yo para merecer esto? (1984).

Almodóvar es un director que ha tenido la fortuna de apoyar a los valores más diversos de la actuación, como Antonio Banderas y Penélope Cruz, quienes dieron impulso importante a su carrera gracias a su aparición en cintas almodovorianas. Actrices maduras, como Marisa Paredes, Carmen Maura y Victoria Abril afianzaron su carrera y aumentaron el prestigio del propio cineasta.

Pocos son los directores que pueden jactarse de que los críticos y el público coincidan en opiniones y Pedro Almodóvar es uno de ellos. Él vende y vende bien su talento, además recibe premios y sus películas recaudan millones de pesetas… valdría la pena descubrir su secreto, el cual, seguramente, tiene que ver con ser fiel a sus principios como ser humano y realizador.

One Response

  1. Deyuzend octubre 8, 2014

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