Django Desencadenado

En este, su nuevo filme, Django Desencadenado, Tarantino vuelve a convertirse en el Dr. Frankenstein y nos ofrece otra obra con pedazos y fragmentos de filmes de serie B europeos, exploitation hollywoodiense y títulos menores de culto, como es el caso del héroe torturado, interpretado por Franco Nero, arrastrando un ataúd por las calles de una ciudad fantasma en “Django” (Sergio Corbucci, 1966) y sus secuelas que recogieron con honor el testigo de los fundacionales spaghetti-westerns de Sergio Leone. Sin embargo, Django desencadenado” no guarda relación alguna con el film original, aunque si le rinde homenaje -podemos ver un cameo del actor Franco Nero- así como al olvidado Eurowestern mezclado con otro subgénero que convivía con el spaghetti-western: las blaxploitations y los westerns blaxploit. La película, por otra parte, tiene surtidas referencias a “Dos cabalgan juntos”, “Duelo en la alta sierra”, “Kunta Kinte” o “La muerte tenía un precio”, con Leone, Corbucci y el uso tan característico del zoom, así como se hallan cosas de Sergio Sollima, Duccio Tessari, Tonino Valerii o Enzo G. Castellari. Cabe destacar que además hay guiños a “El nacimiento de una nación”, en el momento con humor en el que aparece el Ku Klux Klan.

“Django desencadenado” tiene algo de repetición de “Malditos Bastardos” (2009), en concepto y estructura, con su impulso de reescribir la historia a través de la ficción pop (Django como el proto-Black Panther). La motivación de Django, la venganza, es un elemento que también encontramos en “Kill Bill” y que el realizador parece insistir en destacar en su filmografía. ¿Alguien cree en lo del “ojo por ojo”? Tarantino sí. Como reza una frase de la portada: La D es muda. La venganza no lo será.

Dos años antes de estallar la Guerra Civil Americana (1861-1865), King Schultz (Christoph Waltz), un cazador de fugitivos alemán que le sigue la pista a unos asesinos, le promete al esclavo negro Django (Jamie Foxx) dejarlo en libertad si le ayuda a atraparlos. ¿Un esclavo liberado que le pagarán por matar hombres blancos? Alucinante.

Terminado con éxito el trabajo, Django prefiere seguir al lado del alemán y ayudarle a capturar a los delincuentes más buscados del Sur. Se convierte así en un experto cazador de recompensas, pero su único objetivo es rescatar a su esposa Broomhilda (Kerry Washington), a la que perdió por culpa del tráfico de esclavos. La búsqueda llevará a Django y a Schultz hasta Calvin Candie (Leonardo DiCaprio), el malvado propietario de la plantación “Candyland”. Este es el argumento de “Django desencadenado”, que se desmarca del típico western americano empeñado en esconder casi toda referencia a la esclavitud. De hecho, en este filme la esclavitud se presenta áspera y cruel con castigos corporales (azotados, marcados con hierros al rojo), castraciones, violaciones, esclavos con mordazas y collares de hierro, o despedazados por los perros si han intentado huir de esta pesadilla. Además, los terratenientes esclavistas son mostrados como unos descerebrados racistas. Destaca el retrato de Calvin Candie, próspero latifundista y frenólogo, pegado a un cigarrillo con boquilla, interpretado por un extraordinario Leonardo DiCaprio. Junto a Candie está su fiel esclavo doméstico Stephen (Samuel Jackson), quien ha servido a generaciones de Candie’s y cuya relación de codependencia en su amo es toda una institución, ejerciendo con placer perverso un abusivo poder sobre los otros esclavos. Este personaje es todo un Tío Tom, término peyorativo utilizado por los afroamericanos para referirse a los negros que van contra sus hermanos a favor de los blancos.

Cartel de Django Desencadenado

Cartel de Django Desencadenado

CURIOSIDADES:

-Will Smith sonó como protagonista de “Django desencadenado” durante mucho tiempo.

-El personaje de Christoph Waltz fue escrito pensando en el actor austriaco. Cuando Tarantino tenía 20 páginas listas llamó al actor para que colaboraran juntos.

-”Django desencadenado” es el primer eurowestern americano del siglo XXI.

LO MEJOR
: La mezcla de varias texturas del Oeste, su acercamiento al western y a los Estados Unidos previos a la Guerra de Secesión nada convencional, los momentos cómicos, la violencia tan exagerada como auténtica, su obsesión por los mensajes políticos y la puesta en escena.

Mención a parte tiene su banda sonora. El original soundtrack es toda una lección de historia de cultura pop ensambladas con gusto impecable. Abarca temas de spaghetti-western, folk-rock de los setenta o blues acústico estridente. Tarantino también recurre a la fuente: toma prestada “The braying mule” de Ennio Morricone.

LO PEOR
: Su incontinencia verbal y su innecesaria duración. Verán, la muerte en 2010 de Sally Menke, la montadora de sus películas, acrecienta la sensación de que le falta cortes a partes del filme, en especial en la escena de la cena con el personaje de DiCaprio.

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