Cine mudo, el entorno de Chaplin

Alemanes, daneses, franceses, ingleses, italianos, estadounidenses, suecos y soviéticos dominaron las primeras manifestaciones cinemáticas mundiales. Realizadores de dichas naciones gestaban cintas que iban a la vanguardia en forma y contenido. Fue una época de silencio, al menos de los personajes del celuloide, ya que la música en vivo hacía sincronía con las imágenes en movimiento y permitía al espectador una especial forma de sentir los ya de por sí fascinantes fotogramas.

Del 28 de diciembre de 1895 a los años de 1929 y 1930 fue la primera gran época del cine, en la cual se dieron los fundamentos básicos que los directores de la segunda etapa (la del cine sonoro) sólo perfeccionarían, ya que directores y grandes experimentadores de la imagen en movimiento, como Eisenstein, Murnau, Pudovkin, Clair, Vidor y el propio Chaplin supieron aprovechar, unos para entretener, otros para teorizar, las posibilidades del nuevo arte y naciente negocio.

Los filmes de Lumiére y Meliés caracterizados por su filmación en planos generales de escenas parecidas a una representación teatral, obligaron a sus realizadores a cuidar especialmente algunos aspectos: la escenografía y la actuación (filmada sólo de frente) de sus intérpretes o dedicarse a la filmación de lo que podrían llamarse los primeros documentales. Aun con todo, la visión fotográfica era un asunto del que no adolecían los padres de la cinematografía y muestra de ello es La llegada del tren. Sin embargo, Georges Meliés sería el verdadero padre del espectáculo del cine, ya fue el primero en utilizar las maquetas y el travelling en sus filmaciones. Su talento y vasta imaginación le llevaron por caminos donde las primeras historias de ciencia-ficción, como Viaje a la Luna, le valieron el reconocimiento del público y la posibilidad de seguir demostrando cuán infinitas eran las posibilidades de representación a través de las imágenes.

Después de que dichos realizadores franceses hicieron importantes aportes al cine y de que sucediera la primera gran crisis de éste antes de 1900, hubo la necesidad de vislumbrar un negocio en potencia. Aún cuando en Inglaterra el cine era algo artesanal, Charles Pathé vino a poner su grano de arena para industrializarlo en Francia, luego de invertir seis meses de su salario en una máquina parlante con la que recorrió gran parte de su país y le permitió amasar una interesante fortuna, la cual invertiría junto con capital de sus hermanos para instalar un estudio cinematográfico más grande que el de los Lumiére con el que filmó su primer éxito, Historia de un crimen (1901). Ese fue el inicio de una próspera época del cine que dio la posibilidad de seguir experimentando con él y recuperar el dinero invertido.

Pero una nueva crisis llegaría entre 1907 y 1908, años en la que las ya contadas historias no eran atracción para los asistentes a las todavía improvisadas salas cinematográficas, la literatura salvó esta etapa y después de recurrir a las adaptaciones literarias de obras de autores famosos como Shakespeare, los productores de cine recurrieron a los escritores del momento con guiones que hicieran volver al público a los teatros de exhibición, así surge la Film D’art. Casi a la par, las idea de presentar diálogos sin sonido llevó a los realizadores a intercalar carteles entre escena y escena.

Chaplin

Chaplin

El cine estaba de alguna forma salvado, sus primeras crisis fueron superadas dando paso a nuevas expresiones que lo consolidaron como manifestación artística y forma de vida. Llegaron nuevas corrientes que se fueron combinando poco a poco y nuevos rostros dieron de qué hablar: realizadores daneses esbozaron lo que sería el star system hollywoodense, donde las vamps ocuparían un lugar básico, los más intensos dramas también tuvieron en Dinamarca importante desempeño, a tal grado que directores -Fritz Lang entre ellos- recurrieron a esta forma de hacer cine, el cual tuvo a su vez influencia del cine sueco, donde Sjöstrom y Stiller destacaron y descubrieron a talentos tan importantes como Greta Garbo; por su parte, los italianos tenían cierto éxito con los filmes de comedia, pero algunas historias como Quo Vadis ? de Guazzoni y Los últimos días de Pompeya de Luigi Maggi daban muestra del talento en la península itálica.

El mayor éxito comercial del cine se dio en Estados Unidos. Entre 1908 y 1918 se creía que Nueva York era un buen lugar para inaugurar los primeros estudios, pero fue en Los Angeles donde se establecieron finalmente. Curiosamente no fueron los norteamericanos quienes dieron al cine gringo el éxito, todas sus producciones incluían talentosos fotógrafos, actores, actrices, guionistas o directores europeos; había, por supuesto, excepciones como David W. Griffth, excelente realizador cuyo mayor aporte fue el sistematizar los grandes descubrimientos de otros creadores.

En otras partes del mundo, los directores tenían diferentes preocupaciones en torno al cine; en este sentido, los rusos dieron mucho de qué hablar con una cinematografía influenciada por el cine danés y enfocada a asuntos sociales, además de recurrir a historias creadas por importantes literatos como Tolstoi, Dostoievski y Gogol. Entre los realizadores destacados estuvieron Chardinin, Hansen, y Kurtnetzov, entre otros, pero el teórico y realizador ruso más importante fue sin duda Sergei Mijailovitch Eisenstein, quien aportó importantes ideas para la realización y concreción cinemática, como fue la edición y el montaje, siendo El acorazado Potemkin una de sus obras más representativas por ejemplificar los diferentes tipos de edición factibles de combinar para una historia.

Así, el cine mudo fue no sólo alimentó de importantes corrientes, como el expresionismo o el surrealismo, sino que fue una etapa en la que surgieron los primeros géneros cinematográficos, siendo la comedia y el drama los más socorridos y es precisamente en el primero donde un realizador como Charles Chaplin aportó su talento con historias donde la pobreza era un motivo de burla, aunque en medio de ella hubiera vivido los primeros años de su vida hasta que la gloria del éxito hollywoodiano y la posibilidad de contar historias que divirtieran a la gente lo llevaron a ocupar un lugar importante no sólo en el cine, sino en la cultura mundial.

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