A cualquier otro lugar

Los problemas emocionales que sufre una frugal adolescente (Natalie Portman) a causa del comportamiento irresponsable, inmaduro e irreflexivo de su fantasiosa madre (Susan Sarandon) y la longeva ausencia de la figura paterna son los pivotes en los que se sustenta un film que desbarra en toda materia que acomete.

No se trata de una road movie como es presentada en algunos medios; una road movie es una película que transcurre en su totalidad en un viaje por carretera, viaje que sirve para profundizar y describir conductual y emocionalmente a los personajes en él inmersos; en esta ocasión se produce un traslado inicial desde una pequeña población de Wisconsin hasta la populosa ciudad de Los Angeles, más concretamente a la lujosa zona residencial de Beverly Hills, pero no por ello se puede definir al film de road movie (aunque es verdad que el vehículo que utilizan es empleado como símbolo de cambio); “A cualquier otro lugar” es simplemente un drama familiar con leves toques de comedia, pero si tristemente el plano dramático funciona lánguidamente, la comedia funciona aún peor, con escenas mal desplegadas en las que sus dos únicas protagonistas (los demás personajes prácticamente desaparecen o son tocados muy de soslayo) no cesan de contraponer sus diferentes modos de vivir y de pensar, contraposición repetitiva hasta la saciedad en diversas situaciones contenidas en un guión carente de interés, plano, monocorde en el cual se tratan temas como la familia, la relación madre-hija, los orígenes, la ambición, la interdependencia que ni el buen saber hacer de Wayne Wang (“Smoke”) en la dirección consigue salvar.

Una película centrada en dos únicos personajes no tiene por que ser mala si en su desarrollo el asunto aborda diferentes giros, si cuenta con buenos diálogos, si la acción dramática o cómica es intensificada con el trabajo de realización adecuado que sepa tocar la fibra sensible del espectador y hacer que éste se sienta atrapado y seducido por la historia que está contemplando, por desgracia, en esta ocasión la historia sólo provoca en el espectador un hastío y sopor inaguantable que hasta hace minusvalorar el aceptable trabajo de sus actrices protagonistas, Susan Sarandon y Natalie Portman.

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